Chiguayante se estiró a lo largo del río como una ciudad jardín, pero bajo esa cubierta verde se esconden limos y arenas sueltas que complican cualquier obra. El crecimiento desde los años 90 presionó la ocupación de terrazas fluviales donde la napa está alta y el suelo se densifica mal por sí solo. En nuestro laboratorio trabajamos con el diseño de columnas de grava justamente para eso: ganar resistencia y drenaje en suelos que de otra forma rechazarían una fundación convencional. Antes de llegar a la vibrosustitución, siempre verificamos la estratigrafía con un ensayo CPT para no llevarnos sorpresas con lentes de turba o bolsones de arcilla orgánica blandos que requieren otro tratamiento.
Una columna de grava bien compactada eleva el ángulo de fricción equivalente del macizo y reduce el riesgo de licuefacción en sismos severos.
