Uno de los errores más costosos en Chiguayante es asumir que el rodillado fue suficiente porque el operador tenía experiencia. La realidad del subsuelo en esta comuna, con sus terrazas fluviales junto al río Biobío y depósitos de ceniza volcánica en los sectores altos, hace que el control visual sea una apuesta arriesgada. El ensayo de densidad de campo con cono de arena elimina esa incertidumbre. Tomamos una muestra inalterada del estrato compactado, medimos su peso unitario seco en laboratorio y lo contrastamos directamente con la energía de compactación del ensayo Proctor de referencia. En rellenos estructurales sobre suelos limo-arenosos típicos de Chiguayante, este contraste entre densidad in situ y densidad máxima de laboratorio es la única forma de asegurar que no habrá asentamientos diferenciales bajo la futura losa.
La diferencia entre un relleno que asienta 5 mm y uno que asienta 5 cm en Chiguayante se mide con un cono de arena bien calibrado.
